lunes, 21 de abril de 2025

El mar


Era azul, condenadamente azul, tan intenso como el cielo mandaba. Era azul, y liso, y dulce; inmenso. El sol de agosto, que un poco más tarde derretiría la ventana, a las siete de la mañana la despertaba para que oyera el chillido de las gaviotas.
Ella salía al balcón del hotel para admirar ese mar burlón, y se deleitaba con su rumor azul deshecho sobre la arena.
Como una criatura traviesa, le pedía atención: ahora avanzo, ahora me escondo, ahora me dejo caer desconcertado. Y un segundo después, me lanzo a la orilla, como si soltara las armas y me rindiera desesperadamente.
Acababa de romper la mañana y, a esa hora, las aguas eran un lecho cómodo para las lanchas a motor, que, llenas de peces y rodeadas de gaviotas, las surcaban.

Y ahora no se lo podía creer, con el alma astillada, cuando liquidadas aquellas vacaciones, frente a su ventana solo divisaba las bragas tendidas —y las sábanas— de la vecina de enfrente.

#PerlesQuotidianes 
Ilustración @la.mediana
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@iberdrola

Escribir

Se contempló las manos, la marabunta de grietas y la imposible simetría de los dedos,  que aún así obedecían. Funcionales, que funcionaban, le habían dicho. De las pocas cosas que aún lo hacían.
Cogió la taza de café con cuidado; tenía que prestar atención al apretar con fuerza el asa, o su portátil lo pagaría.
Su marido había muerto hacía unos años, siempre había dicho que no se haría viejo. Las máquinas suizas que te liberaban de los males de la vejez ya estaban aquí, gracias a Dios, y él no lo dudó. Ella aún no, ella escribía.

#PerlesQuotidianes
Fotografía:  joana.martinezmontabes 
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viernes, 18 de abril de 2025

La cicatriz

La verdad, no había vuelto a salir a la calle. ¡Que le importaba a ella que hubiera gente y vida y cosas! En casa hacía y deshacía, removía cajones, planchaba camisas, rellenaba galets con carne picada, muy ablandada con huevo, ajo y perejil. Miraba por la ventana de abajo y veía los adoquines del callejón, estrecho como un demonio, o subía a la azotea y perdía la vista en los olivos de arberquina que rodeaban el pueblo. Pero ¿en la calle? No, no la había vuelto a pisar. Por las mañanas guisaba carne asada con canela y coñac, todo hecho a fuego muy bajo, en su jugo y con un sofrito de cebolla. Las tardes las pasaba zurciendo calcetines y calzoncillos y repasando las iniciales, medio borradas, de las toallas de su ajuar. ¡Que no, que ella no salía a la calle! La doctora ya podía cantar misa, como su marido y su hijo. Porque, a ver, a ella la cicatriz no le quitaba el sueño, ni se acordaba de ella debajo de la falda y la combinación. Lo que  de verdad le hacía daño era que el cáncer se hubiera llevado su colon y le hubiera dejado una incontinencia fecal.
 @asociacionincontinenciaasia
Fotografía: @joana.martinezmontabes 
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Despertar

#PerlesQuotidianes 
Ilustración @la.mediana

Se despierta, otro día. Abre los ojos y levanta las persianas de las esperanzas. Ausculta el corazón, vacío, como ayer. Baja al estómago, no tiene hambre. Da media vuelta y comprueba que le duelen las lumbares. Vuelve a la cabeza. Cómo lo hacía, antes, para sacarse de encima este estado tan mustio? Se ha olvidado.

Se gira y consigue levantarse. El pijama le va grande, como toda la vida le han ido las expectativas.

#relatoexprés2025
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@joana.martinezmontabes

Albaicin

#PerlesQuotidianes 
Ilustración: @la.mediana
Eran preciosas aquellas piedras redondas, la calle empedrada, como pequeños cerros de un país en miniatura. Cantos rodados que se soñaban suaves, casi tiernos en su alma abismal. Imposibles de describir? Acurrucados en un orden perfecto, abrazados en un silencio duradero, dejando espacio por si algún día tenía que surcar el agua. Los más pequeños dibujando la trama, los más grandes impostando una fuerza desmayada que conseguía arañar algo más de estatura. 

Ella miraba al suelo, extasiada, embobada, sin querer robar los ojos a aquella maravilla.

Poner allí los pies era como besar un instrumento, abrazar trastes desordenados, alcanzar un rango de teclas insonoras, fantasear su relieve.

Hasta que el pie se le dobló en aquel desnivel anunciado, indiferente al crek que sintió en la rodilla y al bramido que brotó de sus entrañas.

#relatoexprés2025
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Resistencia

#PerlesQuotidianes 
Era sacar su cuerpo por la ventana y sumergirse en el frescor. Los murciélagos, cerca de ella, hacían dibujos en el aire. Las luces de la autopista titilaban como estrellas. Solo el ruido seco de la polea que vigilaba las cuerdas hería la quietud de la noche; lo rasgaba.

La ropa estaba tibia todavía. Se resistía a enfriarse. Se aferraba al calor que hacía minutos la había empapado. Una camisa, tozuda, luchaba para permanecer en el tabaque, abrazándose sin alma a la pierna de unos pantalones.

Hizo falta un buen estiron para desembarazarla y hacerla yacer, muy extendida, en la oscuridad nocturna.

Una voz dentro de la casa recuperó a la mujer. El cesto ya estaba vacío. Los sujetadores, los calcetines, los paños de cocina, se sacudían la pereza en la cuerda y se resignaban al destino.

@joana.martinezmontabes
Ilustración @la.mediana
@culturainquieta  @iberdrola #RelatoExprés2025.

lunes, 20 de junio de 2011

 Es pot ballar fins que deixen de fer-te mal els maxilars? Es pot mirar un punt en la paret fins que descobreixes que la teva por és a fer el ridícul? Es pot estar plen@ d'amor vers persones que no coneixies pel matí? Pots fer un viatge a una infantesa on la mateixa ràbia fa que te tinguin cura que que te la deixin de tenir? 

Es pot estimar, desestimar, fer-ho bé, equivocar-se, no saber, sentir-se inspiraratd@ i descobrir, en poques hores, que fins ara et semblava difícil caminar sobre el teus peus perquè no havies provat mai a fer-ho només amb els talons?

Borratxera de cos, música i amor a tu mateix@; així descriuria l'experiència d'un taller i un matí a l'Espai la Banyera, amb l'Alba Sagarra, les Flors de Bach en moviment i tots aquells ulls que, de quan en quan, fregavem. Una abraçada!